Se inicia el 2009, y como casi todo mundo me he puesto a reflexionar sobre lo vivido en el año que se acaba de ir, un 2008 que para mí tuvo un inicio gris (algunas situaciones agradables, otras no tanto, y una que otra para el olvido) pero que gracias a Dios finalizó bien; pese al ir y venir de todos los días pude hacerme un tiempo para pasar (como siempre) las fiestas de fin de año en compañía de mis familiares en mi tierra natal, El Jícaro, El Progreso… como ya lo he expuesto tanto aquí como en mi otro blog, las fiestas de Navidad y Año Nuevo coinciden con la feria titular de la localidad, lo cual le da un toque especial a cada fin de año que paso con mis seres queridos.
Como es feria, aprovecho entonces para echarme unas cuantas partidas de lotería, aunque la suerte casi nunca me acompaña; juego al tiro al blanco, en donde rara vez fallo (como diría alguien por allí: “aunque usted no lo crea”), y donde después de pegarle al blanco empiezan a menearse las destartaladas figuritas disfrazadas de charro y a sonar la música de Los Tigres del Norte; veo a mis sobrinitos saltar como locos en la camas elásticas o dando vueltas en el sube y baja del carrusel, y algunas veces hasta me termino subiendo a la rueda de Chicago (jejeje).
También aprovecho para comerme una tortilla de harina acompañada de uno de los refrescos de La Abuelita, “Seño Marilú”, como cariñosamente le llamamos todos los que la conocemos. Por cierto, una vez que fui a comprar uno de sus refrescos a su local, ubicado frente al recién remodelado parque central, me dijo: “Tengo ponche de leche, por si quiere”, y yo le respondí: “¿Ah sí? Véndame un vaso entonces”. Mientras llenaba el vaso, me preguntó: “¿Con piquete o sin piquete?”, refiriéndose obviamente al toque de ron que suele llevar el ponche. Le dije que “sin piquete”, ella entonces exclamó: “pero sin piquete no tiene chiste, le voy a echar un poquito nada más”. Ya estando en casa de una de mi tías, empecé a tomarme el vaso de ponche “con piquete”, luego de haberme terminado la botella de refresco de pepita que también había comprado donde La Abuelita.
Es bastante alegre pasar la Navidad y el Año Nuevo en compañía de mis seres más queridos, fuera del bullicio y el estrés que causa la ciudad; por mi parte no me queda más que esperar que la hayan pasado de lo mejor en estas fiestas de fin de año, y que para el año que recién comienza se cumplan todos sus buenos propósitos.
En otra oportunidad les platicaré más sobre cómo se viven las fiestas de fin de año y otras fechas en este bonito pueblo del oriente del país.
Para todos, Feliz Año 2009.
¡Saludos y éxitos!
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Interesante situacion esa del ponche jejeje. Que bueno saber que hay vida mas alla de la Universidad de San Carlos y que mejor, como decis vos, pasar buenos momentos en esas fechas tan especiales al lado de las personas que son todo para vos.
y ps…como dice mi buena amiga Vivian Elizabeth Roca: “Ha darle con ganas mijo!!!”
Salud, exitos y amor, creo que con eso alguien puede ser feliz..o al menos distraerse un rato.
@Manuel: sí vos, con todo lo que tenemos que hacer de la U pareciera que nos olvidáramos de las personas cercanas a nosotros pero que son ajenas a nuestro “mundo universitario”.
Gracias por tu comentario, también a darle duro que… ¡ya estamos en lo último!
Saludos.