Bien sea que nos desplacemos por las calles de nuestra ciudad, o si estamos en algún otro sitio público, nos hemos topado en más de alguna ocasión con personas que repentinamente se nos acercan para darnos algún papelito o tarjetita que anuncia productos o servicios, o tal vez solicitando nuestra colaboración de diversas formas. Pero… ¿qué dicen esos papelitos o tarjetitas? Echemos un vistazo a algunos que he tenido oportunidad de “coleccionar”:
Este es de los más comunes: suelen empezar con la expresión “¡Dispénseme!”, vienen en el interior de envoltorios plásticos junto a calcomanías de Mickey Mouse, chicles de cardamomo, malvaviscos o postales con citas bíblicas pero con imágenes del gato Silvestre, el canario Piolín o el oso Winnie the Pooh –¿contradictorio, no?–, son repartidos por personas de todas las edades que silenciosamente se desplazan dentro de los destartalados autobuses del servicio colectivo. Aunque usualmente les colaboramos, suelen dejarnos la inquietud de si es cierta o no su discapacidad –aunque no sea cierta, pero al menos intentan ganarse la vida sin hacerle daño al prójimo–.
Este también lo recibí mientras iba en la camioneta, pero no acompañaba a ninguna golosina o postal. Me agradó ver el nivel de patriotismo de quien me lo dio, al incluir nuestro Escudo Nacional.
Este me lo dieron en la calle, de plano que me vieron cara de desempleado. En estos tiempos de crisis, suena más o menos atractivo el sueldo de Q2 mil 500 mensuales por trabajar, en horario flexible, cuatro horas diarias de lunes a viernes; pero solo Dios sabe el “trabajito” por el cual ofrecen este salario.
Y este, que me lo dieron en el interior de un centro comercial. También me agradó ver que exista gente que se preocupa por nuestro medio ambiente, en este caso al ofrecer gratis semillas para bonsái; además de la forma como termina, diciendo: “No arrojes basura al piso”, una forma implícita de decir: “si no te interesan las semillas, no tienes por qué tirar este papelito al suelo”, ante la lamentable costumbre de muchos malos chapines de arrojar la basura al suelo.
Así como estos, hay muchos otros casos de papeles y tarjetas que recibimos de forma sorpresiva, como esas tarjetitas que a veces dan en las entradas de la USAC, en cuyo contenido sobresale la palabra “Casa” seguida de algún exótico nombre femenino –ya se imaginarán de qué se trata–.
¡Saludos!
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